Cuando estaba con mi viejo amigo Abdullah... hacía ejercicio. Y todos los días me sentaba en la ciudad de Nueva York, donde vivimos en este apartamento durante catorce años, casi catorce. En la sala de estar no se podía ver el pasillo hacia el teléfono. Estoy sentado en mi sillón en la sala de estar. Supongo que estaba sentado en la silla del teléfono. Y así asumir que en realidad, en mi opinión, no podía ver la sala de estar y que no podía verme sentado allí. Solo podía verlo en el ojo de mi mente. Tuve que pensar: "Bueno, ahora, él está en la silla". Me obligué a sentarme aquí al teléfono que no podía y no me dejaría ver la silla. Entonces me sentiría de nuevo en la silla. Luego vuelve al teléfono, vuelve a la silla y prueba esta sensación de cambiar en movimiento.

¿Puedo decirte que es muy, muy útil que te sueltes? Y llegará el día en que pensarás en algo y luego, de repente, el acto mismo de imaginarte se desprenderá de esta prenda oscura y estarás exactamente donde te estás imaginando. Tanto es así que serás visto por uno que esté allí... realmente serás visto. He tenido esa experiencia, en la que me imaginaba en otro lugar y alguien presente en ese momento me veía. Entonces se asustaron al no verme allí físicamente, porque me veían como algo físico.

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