Ahora déjame darte una experiencia mía que ocurrió cuando tenía veinte años. Esta noche me encontré en presencia de dos. Por encima de mí, la mujer más celestial y hermosa que un hombre podría haber concedido. Todo lo que el hombre podría concebir en la de la mujer aquí era la personificación de la misma. Y debajo de mí, todo lo que era horrible, una cosa peluda y monstruosa que se pareciera si tomara cualquier animal en la tierra, sería un simio o un gorila o una combinación de los dos.

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